Es el claro ejemplo de que la tenacidad acaba dando sus frutos y de que los sueños de la infancia pueden hacerse realidad a poco que te lo propongas. Con casi 20 años de vida, su marca ya ha conseguido 'mojarle la oreja' a históricos como Mclaren o Bugatti. A principios de los ochenta un niño que veía dibujos animados de un coche de carreras, soñaba con que un día, cuando fuera mayor, haría realidad las aventuras de su héroe. Koenigsegg es el nombre del fabricante de superdeportivos fundada el 12 de agosto de 1994, la marca que aquel niño empezó a crear de la nada cuando sólo tenía diecinueve años de edad.
“La marca que he fundado es todo lo que tengo, todo lo que hago, invierto toda mi energía, todo mi tiempo y toda mi pasión creando estos coches junto a mis empleados, que siento como mi propia familia y los coches son como mis hijos. No vendemos coches, vendemos sueños.
“Tengo por supuesto dos hijos a los que quiero mucho pero los coches son también de alguna manera mis pequeños, realmente me preocupo por ellos y forman parte de mí. En realidad no separo mi persona de la compañía o de los coches, estamos conectados, es mi vida. No veo mi trabajo como un trabajo, no es un hobby, es simplemente lo que soy y lo que hago”.
Tras dos años de intenso trabajo, nació el Koenigsegg CC, su primer vehículo, el cual rodó en el circuito de Anderstorp en 1996. El coche gustó, pero todavía era un prototipo y poco a poco se iría perfeccionando. Decidió bautizarlo con su apellido y el emblema de la empresa era una evolución del escudo de armas de su familia. Koenigsegg esperaba que todo el mundo pensaría que no tendría éxito, que se trataba tan sólo de un sueño y por tanto, cuando encontró dicha respuesta en la gente, no se desanimó, al contrario, incluso eso lo impulsó aún más: “sí, entiendo lo que dices pero les demostraré que sí es posible”.
En 2010 llegó el segundo modelo de Koenigsegg: el Agera, y en 2014 el One: 1, un vehículo de 1,360 kilogramos de peso impulsado por un motor de 1,360 caballos de fuerza, la ecuación perfecta. La presentación de la más reciente creación de Koenigsegg, el Jesko, tuvo lugar en el salón del automóvil de Ginebra de 2019, con una producción limitada a 125 unidades.
Cada una impulsada por un motor V8 biturbo de 5.0 litros, capaz de desarrollar 1,280 caballos de fuerza con combustible convencional y hasta 1,600 con etanol. El bloque está acoplado a una sofisticada transmisión de nueve velocidades y siete embragues.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario